sábado, 5 de septiembre de 2009

¿Cuáles son las características de una personalidad madura?

Con frecuencia escuchamos que una persona “no ha sentado cabeza” o “su adolescencia se ha prolongado por muchos años”, o simplemente, oímos la conocida expresión de que “fulano de tal es un egocéntrico, un inmaduro”.
La pregunta es, ¿cuáles son, entonces, las características para que a una personalidad se le considere como madura? Enumero algunas de ellas:
1. Objetividad: una persona madura tiene conciencia de sus defectos y sus virtudes; de sus aciertos y errores. Sabe tomar en cuenta la opinión de los demás para corregirse y tener un conocimiento más objetivo de sí mismo.
2. Autonomía: es una virtud por medio de la cual se tiene independencia, se actúa con iniciativa propia. Se aprende a romper –en su parte sana- con el llamado “cordón umbilical” paterno. Se valora y se agradece la formación de los padres, pero a la vez, una persona madura comprende que para llegar a su plenitud, requiere de autonomía propia.
3. Capacidad de amar: cuando una personalidad llega a su madurez tiene la facultad de entregarse hacia los demás; de amar a una persona y unirse en matrimonio para toda la vida; se tiene la potencialidad de servir de por vida y trabajar por el bien del prójimo y de la sociedad.
4. Sentido de responsabilidad: una persona centrada en su vida, es la que no necesita que la estén “empujando” o recordando -una y otra vez- cuáles son sus deberes como universitario, como profesionista, como madre o como padre de familia. Conoce cuáles son sus responsabilidades y las cumple por iniciativa propia, además con gusto y dedicación, realizando con eficacia su trabajo.
5. Visión amplia: implica tener una vivencia panorámica de la vida y de las personas. Sabe captar las distintas facetas de la realidad y se aboca al logro de metas en el campo profesional, familiar, personal, religioso, económico, político, estético, etcétera.
6. Sentido ético: es cuando se sabe distinguir lo que es bueno y lo que es malo y actuar en consecuencia. No relativiza las cosas a su conveniencia y procura siempre hacer el bien y evitar el mal.
7. Capacidad de reflexión: en una sociedad del vértigo y de las prisas, parecería que nadie tiene tiempo de sentarse a pensar y reflexionar sobre sus propios actos. Es una característica fundamental la capacidad de tener introspección y conocernos más a nosotros mismos.
8. Sentido de humor: una persona madura sabe ver los problemas en su justa dimensión. Tiene la capacidad de no perder la alegría ante las dificultades, e incluso, saberse reír de sí mismo, cuando se tienden a dramatizar determinados hechos y a perder la objetividad.
9. Capacidad de entablar amistades profundas: un hombre maduro valora en mucho sus amistades. No son lazos superficiales, pasajeros. Tampoco instrumentaliza las relaciones y las reduce a unos vínculos de “te doy ahora, para que me des mañana”. Busca que sus amigos, como el buen vino, mejoren con el tiempo y esas amistades se suelen prolongar por toda la vida.
10. Seguridad y flexibilidad: una personalidad madura es la que tiene firmes convicciones y actúa con coherencia. Es congruente entre lo que piensa y cómo actúa en su vida diaria. Sin embargo, sabe ser flexible cuando las circunstancias así lo requieran, con el suficiente criterio. No se resiste a los cambios de planes ni de proyectos, por ejemplo.
11. Manejo de la frustración: una parte importante es sacarle la “punta positiva” a los errores y equivocaciones, de tal manera que se conviertan en lecciones de vida, en aprendizaje, en experiencia. Quien “se hunde y desmorona” ante sus desaciertos, no es una persona madura.
12. Por último, manejarse por objetivos. Una persona centrada en su vida, sabe cuáles son sus metas personales, familiares y profesionales a corto, mediano y largo plazo. Con plena libertad, se fija sus planes de vida y va dando pasos firmes hacia esos objetivos.
En definitiva, la integración de la personalidad madura abarca múltiples aspectos, pero podríamos afirmar que toma en cuenta tanto lo espiritual como lo material porque tiene una visión trascendente de su propia existencia.


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo, el hecho de estudiar una carrera con la que se tiene la convicción de que no se va ejercer es inmadurez?

Ángel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ángel dijo...

Me han resuelto la inquietud. Permítanme recomendarles el no preocuparse por lo malo que puede llegar a pensar los otros de nuestras decisiones, esa actitud expande la personalidad y la lleva rápidamente a la madurez

verónica dijo...

Pienso que la madurez, implica un intenso trabajo sobre nosotros mismos, este trabajo podría llegar a resultar fatigoso y de mucho sufrir, pero que vale la pena intentar, porque no hay nada más agradable que estar con una persona madura con la que puedes llegar a deleitar hasta de tu propia existencia
Verónica.