sábado, 30 de mayo de 2009

El papel de la mujer en el hogar


Es increíble la variedad de actividades que suele desarrollar una madre en su papel dentro de la familia: unas veces tendrá que desempeñarse como doctora para atender a un hijo enfermo; otras veces, de psicóloga para percatarse que a un hijo adolescente le ocurre algo; también de nutrióloga porque se preocupa que toda la familia esté bien alimentada, pero a la vez que sean alimentos balanceados; es educadora en las virtudes y valores fundamentales; es compañera, confidente y consejera; es una ayuda indispensable para sacar adelante las tareas escolares; suele ser la que forma en la piedad cristiana y de sus labios aprendimos las primeras oraciones desde la infancia.
Ocurre, en algunos ambientes, que el papel de la mujer es despreciado, minusvalorado y no tomado en cuenta.
Es verdad que muchas mujeres destacan de modo sobresaliente en su trabajo profesional y, otras, saben hacer compatible su labor cotidiana con sus deberes de madre.
La pregunta es: ¿existe una actividad más importante para la sociedad que formar integralmente a los hombres y a las mujeres?
¿No es acaso opinión de todos los psicólogos y sociólogos que cuando falta la presencia de la madre o del padre en el hogar, se generan delincuentes, personas desadaptadas y que carecen de una guía clara de conducta en sus vidas?
Pienso que hoy más que nunca se debe revalorizar el papel de la madre en nuestra sociedad.

En opinión de muchos estudiosos, ¿cuáles son las características fundamentales de la mujer? Se enumeran las siguientes:
a) Constitución física delicada;
b) Energía dispersa;
c) Sentido de los matices;
d) Movimientos gráciles y suaves;
e) Humor variable;
f) Gran impresionabilidad;
g) Influencia envolvente;
h) Actividades interdependientes;
i) Fuerza intuitiva;
j) Interés por los detalles y lo actual;
k) Adaptabilidad constante;
l) Papel de madre y guardiana de valores.
Desde luego, este cuadro representa sólo unas cuantas pinceladas y no se puede aplicar en todos los casos.
Porque, por ejemplo, hay mujeres donde predomina el raciocinio, tienen facilidad para tomar decisiones y saben mandar y delegar.
También hay hombres que son muy intuitivos, se fijan mucho en los detalles, tienen más habilidad para las cosas sencillas y concretas que para las abstractas.
“La mujer –afirma el pedagogo Antonio Vázquez- es más capaz de vivir la unidad de vida que el hombre.
“Para el hombre su corazón está dividido en compartimentos estancos. Es capaz de llevar una vida profesional brillantísima mientras que en sus relaciones sociales o dentro de la familia puede ser opaco.
“Después de una conversación animada con sus amigos de sus mismas aficiones, quizá llegue a casa y no despegue los labios.
“La mujer no, la mujer tiene su corazón como una espiral que tiene su origen en el amor.
“Todo en su vida va maravillosamente entrelazado formando una existencia única.
“Si ha tenido un disgusto con su marido probablemente se le quemará el souflé (…).
“Porque ella necesita un margen de holgura y reposo para sedimentarse y madurar.
“Los acontecimientos en su vida no están yuxtapuestos, necesita asimilarlos para asumirlos e integrarlos a su proceso de madurez. (…)
“La mujer se compromete toda ella. En cada momento pone su corazón sin reserva y cualquier accidente en la periferia, llega a herir lo más íntimo de sus sentimientos”.
Lo cierto es que, tanto el hombre como la mujer, se complementan y se enriquecen mutuamente.
Karol Wojtyla, en su conocido libro Amor y Responsabilidad y escrito años antes de ser elegido Romano Pontífice, afirmó: “El amor, en su conjunto, no se limita a la simpatía, como la vida interior de la persona no se reduce a la emoción ni al sentimiento, que no son más que algunos de sus componentes. Un elemento más profundo y con mucho el más esencial es la voluntad, llamada a modelar el amor en el hombre y entre los hombres. En la amistad –a diferencia de la simpatía-, la participación de la voluntad es decisiva”.
En otras palabras, cuando marido y mujer se unen en matrimonio, tienen que poner todo su esfuerzo y su mejor empeño para superarse como personas cada día, que la voluntad esté por encima de los sentimientos pasajeros. También es preciso que la voluntad forje y moldee ese amor en el crisol de la cotidiana entrega mutua y generosa y en la formación de los hijos.
Por otra parte, en el aspecto relativo a que las mujeres suelen ser intuitivas y se fijan en muchos detalles que los hombres habitualmente no suelen captar, me viene a la memoria aquella célebre frase del filósofo Blas Pascal: “El corazón tiene sus razones que la razón no comprende”.
¡Cuántas veces la esposa se da cuenta de que el marido tiene algún problema de trabajo o que se encuentra agobiado, fatigado y, de inmediato, sin que nadie se lo diga ni se lo pida, le prepara a su marido –por ejemplo- una comida que ella sabe que le encanta y que le ayudará a ser más llevadera aquella pena o preocupación!
¡Allí está la valía, la gracia y el don de la oportunidad de la mujer!
También los esposos saben que no hay matrimonio feliz sin sacrificio mutuo.
El intelectual francés, Gustave Thibon, escribió este bello pensamiento: “Sacrificarse a una criatura (…), amarla con un amor más fuerte y más puro que el deseo de felicidad, sólo es posible si el amor humano se conjuga y amalgama con el amor eterno (…). El auténtico amor nupcial acoge al ser amado no como un dios, sino como un don de Dios”.
Nunca valoraremos bastante tantos detalles de cariño y delicadeza que nuestras madres nos han prodigado a lo largo de nuestras vidas. Quizá, en la mayoría de las ocasiones, ellas han permanecido en un segundo plano, sin lucirse ni llamar la atención. Otras veces, son capaces de realizar grandes sacrificios personales con tal de que sus hijos puedan ir a formarse en una buena escuela o universidad y, su profunda alegría, es que brillen o destaquen profesionalmente.
Esas virtudes de abnegación, entrega desinteresada, servicio amoroso mil y un detalles, día con día, constituyen un invaluable patrimonio para la familia y la sociedad.
Me parece que estas reflexiones, nos pueden servir para revalorar el extraordinario papel que las madres desempeñan en el hogar, a propósito de este 10 de Mayo.